Siempre había escuchado historias de colores vivos y dulces aromas.
Su niñez fue un mar de algodón y azúcar.
Pasó su adolescencia como apicultora en una granja.
Se enamoró de un escarabajo mucho mayor que ella, pero su familia al enterarse la encerró en un monasterio.
Allí encontró un nuevo significado a su vida. Un nuevo rumbo espiritual.
Pero cuando menos lo esperaba, se encontró en los brazos de su final.
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