Siempre había escuchado historias de colores vivos y dulces aromas.
Su niñez fue un mar de algodón y azúcar.
Pasó su adolescencia como apicultora en una granja.
Se enamoró de un escarabajo mucho mayor que ella, pero su familia al enterarse la encerró en un monasterio.
Allí encontró un nuevo significado a su vida. Un nuevo rumbo espiritual.
Pero cuando menos lo esperaba, se encontró en los brazos de su final.
domingo, 16 de mayo de 2010
Mentira en Juego
domingo, 16 de agosto de 2009
Cap. 2 Mantis Religiosa
Texto: Daniel Aranda
Ilustración: Anabella López y Mariano Valerio
Es difícil pensar los motivos que llevaron a Mantis a cometer semejantes crímenes.
Había nacido en un hogar religioso, criado por las antiguas creencias, pero optó por el ateísmo.
Recorrió el mundo experimentando nuevas sensaciones que enloquecieron su mente, y sobre todo su paladar.
Pasó un tiempo en un hoyo a causa de sus abominables delitos, principalmente la ingesta de mariquitas.
Pero encontró la luz en un encuentro paranormal impulsado por el excesivo consumo de jugo de babosa.
Ahora pasa su tiempo abrazando al prójimo en una secta que ella misma fundo, el Mantismo.

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Ilustración: Anabella López y Mariano Valerio
Es difícil pensar los motivos que llevaron a Mantis a cometer semejantes crímenes.
Había nacido en un hogar religioso, criado por las antiguas creencias, pero optó por el ateísmo.
Recorrió el mundo experimentando nuevas sensaciones que enloquecieron su mente, y sobre todo su paladar.
Pasó un tiempo en un hoyo a causa de sus abominables delitos, principalmente la ingesta de mariquitas.
Pero encontró la luz en un encuentro paranormal impulsado por el excesivo consumo de jugo de babosa.
Ahora pasa su tiempo abrazando al prójimo en una secta que ella misma fundo, el Mantismo.

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La insoportable verdad de ser un insecto
Víctor el inventor

Texto: Daniel Aranda
Ilustración: Mariano Valerio
Víctor vivía solo en un mundo en penumbras.
No podía distinguir nada que estuviera a más de un paso de distancia. Por lo general esas cosas son un tanto problemáticas. Imagínense cuando quería ir de un algún lado a otro. Se tropezaba con cosas que ni siquiera sabía que eran.
No conocía los colores, las texturas, los aromas, los sonidos y los sabores. Vivía muy triste y sin con quién jugar.
Pero Víctor siempre quiso ser un inventor ingenioso. Y comenzó a pensar, y a pensar, y a pensar. Hasta que se le ocurrió una idea genial. Tenía que inventar un artefacto que le permitiese poder viajar a un mundo mágico. Tomo un lápiz, una goma, un papel y comenzó a dibujar.
(fragmento)

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Vida de crayón
Texto: Daniel Aranda
De niño tenía la costumbre
De pintar todo con crayón
Y nada lo paraba
Ni siquiera un muro bermellón
Su esposa le advertía
Que termine con su adicción
Hasta que un día inoportuno
Pinto la pared de un dictador

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De niño tenía la costumbre
De pintar todo con crayón
Y nada lo paraba
Ni siquiera un muro bermellón
Su esposa le advertía
Que termine con su adicción
Hasta que un día inoportuno
Pinto la pared de un dictador

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Alfonso y Grarg
Texto: Daniel Aranda
Alfonso era un niño casi idéntico a todos los que leen cuentos para niños. Tenía mucha imaginación y le gustaba vivir aventuras durante el día. Y cuando llegaba la noche, esperaba revivirlas en las hojas de sus libros preferidos. Sin embargo, sabía que todas esas historias eran sólo cuentos, invenciones extrañas de personas extrañas, y que nunca le pasarían a él. Lo sabía muy bien, por lo menos hasta que un día decidió subir al altillo de la vieja iglesia.
Alfonso vivía en un pueblito en medio de un gran bosque. Había todo tipo de árboles, algunos frutales, otros aromáticos, y también florales. Era un lugar mágico. Igual al de los cuentos que estamos acostumbrados a leer, pero Alfonso pensaba distinto. Él creía que su pueblo era normal y muy, pero muy aburrido.
(fragmento)

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Alfonso era un niño casi idéntico a todos los que leen cuentos para niños. Tenía mucha imaginación y le gustaba vivir aventuras durante el día. Y cuando llegaba la noche, esperaba revivirlas en las hojas de sus libros preferidos. Sin embargo, sabía que todas esas historias eran sólo cuentos, invenciones extrañas de personas extrañas, y que nunca le pasarían a él. Lo sabía muy bien, por lo menos hasta que un día decidió subir al altillo de la vieja iglesia.
Alfonso vivía en un pueblito en medio de un gran bosque. Había todo tipo de árboles, algunos frutales, otros aromáticos, y también florales. Era un lugar mágico. Igual al de los cuentos que estamos acostumbrados a leer, pero Alfonso pensaba distinto. Él creía que su pueblo era normal y muy, pero muy aburrido.
(fragmento)

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miércoles, 15 de julio de 2009
Doña Luisa y su marido

Texto: Daniel Aranda
Ilustración: Mariano Valerio
Doña Luisa sabía las consecuencias,
Sin embargo no le importó.
Calentó el agua en la cocina,
Y su bebida se tomó.
Su esposo sólo dijo,
Que el agua envenenó.
Porque ella lo ignoraba,
Por culpa de su infusión.

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